Ante el anuncio de la apertura de la primera tienda física de Amazon, el supermercado Amazon Go, las primeras reacciones que he visto por las RRSS van en la  línea de “¿y qué va a pasar con las cajeras?” Esto, así de entrada me parece un poco ingenuo, está claro que diseñar un tienda en la que no pasas físicamente por una línea de cajas para pagar no se hace para ahorrar en personal. O yo lo veo claro, vaya.

Veamos como funciona la tienda en cuestión: para acceder has de pasar un código que llevarás en tu móvil, paseas por el súper cogiendo aquello que te apetece (ojo a esto) y mediante unos sensores y otras maravillas tecnológicas, los productos se van cargando en tu cuenta. Cuando acabes, sales y Amazon te cargará el importe correspondiente. Así, sin más. Rápido e indoloro. Sin sacar el billetero.

 

 

Señorita Elena, acuda a su caja

Ya ves, sin línea de cajas. No se tú, pero a mi hay días que me pone de los cohetes hacer la cola en la caja del supermercado. Que manera de perder el tiempo, de verdad. Así que me parece una idea fantástica. Y creo que el tema “cajeras sin trabajo” no es ni planteable en este caso. Las personas que trabajan en caja hacen otras muchas tareas en cualquier supermercado y seguro que la mayoría están deseando dejar de atender al cliente en caja. Reconozcámoslo, los usuarios somos un coñazo: que si el precio que vi no era este, que si espera que se me ha olvidado pesar las manzanas, etc. ¿Sí o no?

Soy la responsable de calidad higiénico-sanitaria de una cadena de supermercados rurales, 23 en total. En cada uno de los centros hay dos, tres o cuatro personas encargándose de todo: limpieza, proveedores, reposición de productos, retirada de caducados, servicios al corte y al peso y sí, la caja. Seguirán haciendo falta aunque no tuviesen que atenderte al final del proceso de compra.

Lo que sí que podría pasar es que el personal que atienda en negocios con grandes adelantos tecnológicos deba tener formación más especializada, que sepa orientar al cliente ante una incidencia y le pueda enseñar a usar la aplicación pertinente a los intrépidos que se adentren ahí sin tener ni idea. Y esto me parece fenomenal también.

Que sí, que yo ahora mismo iría a probar un Amazon Go sin dudarlo un momento. Ahora bien, veo una cosa sumamente preocupante y no es que se venga abajo el clásico comercio de barrio, pues este está sentenciado desde hace años. Aún  nos quedan algunos años más de coexistencia de tiendas “de antes” y este otro tipo de comercios gestionados por una nueva generación de tenderos, en los que la tecnología se irá imponiendo, no solo en centros de grandes compañías como Amazon, si no tiendas de barrio con sensores en el escaparate que sabrán cuando sonríes al mirar hacia dentro, si miran más mujeres que hombres, etc. Ya están ahí, aunque tú no lo sepas.

 

El peligro de Amazon Go

Después de tanto prolegómeno te cuento lo que veo de problemático en Amazon Go. Lo feo de esto es que dejemos de comprar según los criterios habituales y compremos lo que Amazon nos venda. Que ya lo hacemos, no voy a pecar de ingenua a estas alturas. Nada es casual en un supermercado, ni la colocación de los productos, ni la música, ni las ofertas, lo sabemos desde hace bastante tiempo. Y hace mucho que los consumidores nos dejamos engañar por sistemas de venta cada vez mas refinados.

Si eres usuario de Amazon te habrás dado cuenta de que basta que entres en su web a mirar un producto para que automáticamente seas bombardeado con ese artículo y otros similares en todas las redes sociales o webs en las que navegues. A esto se le llama retargeting: ir recordándole al cliente/usuario que mostró interés en un producto que dicho artículo sigue a su disposición, hacerle ofertas puntuales solo a él durante un tiempo determinado (la urgencia del descuento efímero, no pierdas esta oportunidad) y toda una serie de artimañas enfocadas a que compres.

Ahí va a estar la clave, en el bombardeo al que nos van a someter. La semana pasada compraste un paquete de donuts, calculo que ya se te habrán acabado, vas a ver donuts allá donde navegues. Y claro, cuanto más potente sea el fabricante, más sutil pero eficaz será su retargeting. No perdamos de vista que aquí de lo que se trata es de vender, cuanto más, mejor. Y cuanto más fácil y bonito se lo hagamos al que paga (tú), más venderemos. Otras webs que han escrito sobre esto hablan de que el gran éxito de esto va a estar en que nos quitan el gran punto de dolor al hacer la compra, que es el momento de pagar. Como te vas sin pagar de la forma clásica, la compra se convierte en solo goce, sin fricciones ni arrepentimientos de última hora. No tenemos escapatoria.

En un momento del vídeo se ve a una mujer que coge un envase y lo vuelve a dejar para posteriormente cogerlo de nuevo. Ha dudado en el lineal, podría volver a dudar en la caja y dejarlo antes de pagar. Si consigo que lo meta en la bolsa en el pasillo, ya está vendido. Es perfecto lo mires como lo mires…¿o no?

 

El consumidor es un borrego

Siento si llego a ofenderte, pero los consumidores somos unos borregos. Nunca dejamos de ser niños dentro de un kiosko.

Lo único que nos hace ser un poco prudentes es la falta de pasta para comprar todo lo que nos da la gana  nos venden. No compramos, nos venden lo que quieren de mil y una formas, liman nuestro criterio de una manera imperceptible que nos hace sentir…¿libres? Que son técnicas que hasta yo uso para convencer a mis hijas para que se coman lo que yo les pongo cuando no les gusta demasiado (si la otra opción es algo que les gusta menos aún, ya he ganado). Y se creen que eligen, las pobrinas.

Intentemos que no nos deslumbren, compra fruta y lechuga aunque no te la anuncien o te la manden por mail, elige en función de tus necesidades y tus gustos y si, disfrutemos de irnos sin esperar a que el señor de delante cuente los céntimos con parsimonia.

¿Qué opinas de esto? Cuéntamelo en los comentarios y comparte si te parece interesante.

Patricia

Patricia García Berruguete

Consultora en higiene alimentaria y formadora de manipuladores de alimentos. ¿Que por qué hay que formarse? Porque conseguir unas correctas prácticas de higiene no depende únicamente del sentido común.