El documento expositivo de GFSI establece cinco dimensiones de la cultura de la seguridad alimentaria, vamos a repasarlas en este post.
Como ya hemos hablado en otro artículo, lo que se pretendía con el cambio normativo sobre la cultura de la seguridad alimentaria era sacar la higiene alimentaria del ámbito regulatorio (hazlo o te sanciono) para incluirlo dentro de la cultura de la empresa.
Es decir, que pase a ser un valor, una creencia dentro de la organización. Para ello, hay que aumentar la sensibilización y el conocimiento que se tiene sobre los peligros y los riesgos y modificar, si es el caso, los comportamientos, con el objetivo subyacente de interiorizar y sistematizar las prácticas correctas.
Como fórmula para lograrlo: un continuo compromiso de los líderes, una buena organización con personal capacitado mediante formaciones adecuadas y unos procedimientos claros dentro de un marco cultural positivo y compartido por todos.
Cultura: actitudes, creencias y valores compartidos
Una forma de comportarse común, que ponga por encima el cumplimiento, influye positivamente en la manera en la que el individuo decide cómo actuar en cada momento. No hay nada más desmotivador que ver que eres la única que hace bien las cosas. O la eterna divergencia entre “compras” y “calidad”.
Cuando se tiene claro de forma grupal, lo que debe hacerse, se consiguen evitar muchos errores humanos, al haber una mayor conciencia sobre los peligros y las consecuencias.
De la misma forma, al tener actitudes y valores comunes, es mucho más fácil integrar a nuevas personas en el equipo.
En el documento expositivo del GFSI, que es horrible de leer en español, ya te lo digo, dividen la cultura de la seguridad alimentaria en 5 dimensiones:
- Misión y valores de la organización
- Personas (oh, sorpresa)
- Consistencia
- Adaptabilidad
- Concienciación sobre los peligros y riesgos alimentarios.
Vamos a ir desgranando ese documento.
Dimensiones de la cultura de la seguridad alimentaria
MISIÓN Y VALORES
Según manifiestan en el documento del GFSI, la Visión y Misión comunican la razón de la existencia de la compañía y cómo esa razón se traduce en sus expectativas y mensajes específicos para sus actores clave.
Esencialmente, lo que se pretende es que, desde la parte de arriba de la empresa, se haga una reflexión profunda de para qué existe la empresa y cómo va a llevar a cabo su actividad.
Tener claro un propósito (para qué estamos haciendo esto) y unos valores (cómo vamos a hacer las cosas) y comunicarlos a toda la organización, nos va a marcar un espacio en el que trabajar y va a definir eso que llamamos CULTURA de empresa. Dentro de este marco, todo lo relativo a la cultura de la seguridad alimentaria debe estar presente y alineado con el enfoque estratégico de la empresa, no puede ser una cuestión de menor importancia.
Mensajes claros y coherentes con el propósito de la empresa, que aumenten la concienciación sobre peligros y riesgos, que estén en constante actualización, que lleguen a todo el personal independientemente de su tipo de contrato o frecuencia de trabajo, idioma o conocimientos. Debe medirse la eficacia de la comunicación.
PERSONAS
A lo largo y ancho de la cadena alimentaria trabajan miles de personas, desde el campo hasta el servicio de alimentos. Profesionales de todo tipo que pueden tener una incidencia en la inocuidad del producto o en la información sobre el mismo.
Denominamos actores clave a todos aquellos que puedan influir de alguna manera en la actividad de una compañía:
- su propio personal
- proveedores de materias primas y envases
- clientes
- proveedores de servicios como las empresas de mantenimiento o limpieza
- proveedores de servicios como marketing y comunicación
Todos ellos deben ser partícipes de nuestros estándares de seguridad alimentaria.
La seguridad alimentaria debe estar integrada dentro de la estructura de gobierno de la empresa. Hay que establecer protocolos y procedimientos que marquen las buenas prácticas de inocuidad, la responsabilidad individual y todos aquellos límites que no se deben saltar.
La educación y capacitación son fundamentales. Aumentando el conocimiento de las personas y dándoles margen de actuación, podrán liderar cambios positivos dentro de la empresa, empoderándose en su trabajo y asumiendo nuevas responsabilidades.
En la empresa debe haber canales de comunicación accesibles y compartidos. Se han de usar debidamente para que las estrategias en seguridad alimentaria lleguen y sean entendidas por todas las personas.
En especial es importante la comunicación del riesgo. Estas comunicaciones suelen partir de los especialistas en seguridad alimentaria hacia la dirección. Sin embargo, es fundamental que este riesgo sea entendido por todos en la empresa, pues cuanto más sepamos todos, los posibles errores se identificarán con más margen de reacción.
La organización del aprendizaje debe ser una decisión estratégica de la empresa. Todos los niveles de la empresa deben ser capacitados en cuestiones de inocuidad, incluyendo a la dirección. Cuando los líderes no tienen los conocimientos suficientes, no verán necesaria la inversión en recursos de seguridad alimentaria (mejoras en la instalación, formaciones, especialistas, etc).
Las formaciones y capacitaciones deben ser relevantes para aumentar las competencias concretas del personal que asiste. El entorno laboral debe proporcionar los medios para que el personal pueda aplicar lo aprendido.
Lo ideal es marcar unas expectativas claras de desempeño, definir como aumentar las competencias para cumplir con esas expectativas y diseñar sistemas de evaluación para valorar el cumplimiento de esas expectativas marcadas y la eficacia de las formaciones.
El ejemplo de los líderes, que todas las personas en la empresa hagan las cosas igual, que se reprueben los malos comportamientos, etc., son influenciadores del comportamiento que deben identificarse en el grupo y ser usados para optimizar los comportamientos deseados.
Pueden usarse premios o incentivos, reconocimiento de un buen trabajo. Y lo contrario, claro. Para esto es importante entender que debemos implementar unos antecedentes, lo que sucede antes de un comportamiento: estímulos, formaciones, entorno laboral adecuado, confianza, tiempo suficiente para el desarrollo de las tareas, etc
CONSISTENCIA
Debe haber una alineación entre lo que se dice que se hace y lo que se hace, entre los requisitos de inocuidad y todos los demás dentro de la empresa: personal, equipos, procesos. Esto es la consistencia, que debe verse en todas las decisiones, acciones y comportamientos en toda la organización.
Esto quiere decir que, en toda la organización, deben estar perfectamente definidas (oh, sorpresa) las tareas, las responsabilidades y la asignación de la autoridad.
Para tener un sistema consistente de inocuidad alimentaria, es esencial que todos los empleados tengan definidas sus responsabilidades. Así será consecuente con sus decisiones, las acciones que emprenda y las consecuencias de sus actos. Además, debe establecerse una conexión entre los roles o responsabilidades de todos, para que todo el personal sepa a quién dirigirse si algo excede de sus responsabilidades. [Vemos aquí la importancia de un organigrama bien definido y comunicado].
Las responsabilidades deben ser consistentes con el nivel de autoridad y no deben entrar en conflicto con sus valores y creencias.
La medición del desempeño permite monitorizar cómo se hacen las cosas según las políticas, expectativas y requisitos de inocuidad. Hay que elegir cuidadosamente qué se va a medir, cómo se va a hacer y qué se va a hacer con el resultado.
Se considera muy importante para mantener la consistencia tener un sistema documental robusto: todo el conocimiento (tareas, responsabilidades, procedimientos, manuales de formación) de la empresa debe estar documentado para su uso por cualquier persona que lo necesite. Debe por tanto ser accesible y estar actualizado.
ADAPTABILIDAD
Cualquier empresa debe poder responder y adaptarse a los cambios que surjan en el ambiente en el que opera. Los cambios pueden ser previsibles o no, pero poder hacerles frente es vital para la supervivencia de la empresa.
Para esto, el personal debe ser capaz de afrontar cambios en sus rutinas de trabajo con la máxima celeridad posible. Nos tomamos esto como una expectativa y por lo tanto se puede medir.
La agilidad en el cambio de estrategia y tácticas va a ser determinante, así como un buen plan de gestión de crisis y resolución de problemas.
CONCIENCIACIÓN SOBRE PELIGROS Y RIESGOS
Avanzar en una cultura de la seguridad alimentaria pasa por marcar un nivel mínimo de conocimientos sobre los peligros alimentarios, el riesgo de que aparezcan en nuestra empresa y las medidas para minimizar ese riesgo.
En una empresa vamos a encontrar diversidad de personas y capacidad de entendimiento, por tanto este punto debe ser evaluado cuidadosamente.
Debemos asegurarnos de que todo el personal entienda los procedimientos, prácticas y comportamientos que ayudan a controlar los peligros y debemos conseguir su compromiso total con las buenas prácticas. Con cierta frecuencia verificamos este punto con auditorías, observación de comportamientos, etc.
Bien, estas son las cinco dimensiones de la seguridad alimentaria. Pero, ¿cómo llevamos esto a la realidad de nuestra empresa?
Te lo voy a contar en otro artículo, pero mira:
1º. Define el propósito de tu empresa
2º. Organiza todo el trabajo de tal forma que nada quede sin hacer, en especial aquellas tareas con las que podemos demostrar que cumplimos la normativa
3º. Crea un manual de acogida/operaciones, con la manera adecuada de hacer las cosas: si está escrito, ya sabemos cómo hay que realizar las tareas
4º. Diseña un plan de formaciones relevantes: en qué fallamos, qué necesitamos hacer para que no vuelva a ocurrir
Si te interesa implementar la cultura de la seguridad alimentaria debes saber que es mucho más que un papel donde estampes tu firma. Es un cambio importante que va a hacer tu empresa más robusta, profesional y preparada para todo.
Tengo una formación para ayudarte a conseguirlo, Organización del trabajo y la formación para implementar la cultura de la seguridad alimentaria.
Mándame un correo si tienes dudas.
Patricia
SERIE DE POST SOBRE LA CULTURA DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA
Cultura de la Inocuidad Alimentaria: qué es y cómo se plantea la Cultura de la inocuidad dentro de los valores de la empresa según la legislación vigente.
Dimensiones de la Cultura de la Seguridad Alimentaria: repaso por las cinco dimensiones señaladas en el documento expositivo del GFSI.
Cómo implantar la Cultura de la Seguridad en la empresa: primeros pasos para implementar la¡a cultura de la seguridad y el cumplimiento como uno de los valores inexcusables en tu empresa.
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- Dimensiones de la cultura de la seguridad alimentaria - 13/07/2022
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