Cómo implantar la Cultura de la Seguridad alimentaria en una empresa es la pregunta del millón ahora mismo.

Ya lo comenté en el último post, implementar la cultura de inocuidad es mucho más que firmar un papel para enseñarlo en inspecciones y auditorías.

Vamos a ver cómo lo haremos.

El viaje de implantación de la Cultura de la Seguridad Alimentaria

Actualmente las empresas, independientemente de su tamaño, deben ser competitivas, deben saber adaptarse a los cambios, tanto tecnológicos como legislativos, y tienen que poder responder a las demandas de sus clientes, del mercado, de sus trabajadores, de las autoridades competentes.

Los clientes (y los trabajadores), además, están cada vez más formados e informados y demandan calidad a todos los niveles:

  • en la atención que reciben
  • en el producto que adquieren: de fabricación, origen, propiedades, etc
  • altos estándares de higiene
  • en la información que reciben, cada vez se valora más la transparencia de las empresas
  • ambiente de trabajo adecuado y recursos adecuados para llevar a cabo el trabajo con garantías de excelencia

Conseguir unos altos niveles en todos estos aspectos (producto, atención Y PROCESOS) va a pasar por un liderazgo eficiente en las empresas, un liderazgo que que conlleve una buena gestión, pero también una ambición de mejora constante, incluyendo objetivos dentro de esto que llamamos la cultura de la calidad (que en las empresas alimentarias está íntimamente ligada a la seguridad alimentaria).

La calidad no debe verse como algo separado o independiente en la empresa («yo no sé nada de eso, todo lo lleva la chica de calidad»). La calidad es el «material» con el que se construye la organización, pues estará presente en todos los niveles y decisiones que se tomen.

En especial, en la empresa alimentaria, nunca se perderá de vista el cumplimiento de todo aquello a lo que nos obligan los diferentes reglamentos europeos, nacionales y regionales. Se velará por la sensibilización en todo lo referido a la calidad/seguridad alimentaria y se trabajará para que el cumplimiento normativo se convierta en un comportamiento instintivo, automático.

En muchas empresas esto supondrá un trabajo considerable y desde luego no será rápido. Se deberá cambiar la manera de hacer las cosas, por tanto es fundamental que alguien sepa:

  • cómo lo estamos haciendo actualmente: DIAGNÓSTICO
  • cómo deberíamos hacerlo a partir de ahora: partiendo de un PROPÓSITO, marcarnos unos OBJETIVOS para el camino.

Debe haber, además, un alineamiento entre lo que «hacemos» y lo que «decimos que hacemos» (revisa la parte de CONSISTENCIA en el post de las dimensiones de la Cultura de la seguridad alimentaria).

Podemos pensar que no merece la pena meterse en el lío de conseguir tener algo que podamos llamar cultura de empresa. Sin embargo las organizaciones que perduran, que consiguen ser rentables y diferenciarse de su competencia, son aquellas que tienen un propósito claro, en las que se respiran unos valores compartidos, es decir, aquellas que tienen una cultura definida.

Y dentro de las empresas, en las alimentarias, las más robustas son aquellas en las que el cumplimiento normativo es una bandera que se ondea con transparencia y orgullo.
Todo esto parece demasiado teórico como para poder implementarlo en nuestra empresa, pero vamos a ir aterrizando el CÓMO hacerlo.

Ya hemos comentado que esto es un camino en el que partimos de una situación y trabajamos para llegar a otra que nos hemos marcado.

A partir de ahora me voy a centrar en la cultura de la calidad entendida como seguridad alimentaria, pero puedes (debes) hacerlo extensivo a cualquier otro aspecto de una empresa.

La madurez de una empresa alimentaria

Vamos a empezar por el final: ¿dónde queremos vernos? Si tenemos claro esto, podremos identificar cuáles son nuestros principales problemas ahora mismo, qué piedras tenemos en el camino.

Queremos una empresa en la que:

  • Tenemos un propósito, unos valores que nos definen como empresa alimentaria. Hay un liderazgo consciente que consigue dar ejemplo, proporcionando ese propósito claro y la implementación de unas políticas en la empresa coherentes y consistentes. Conseguimos comunicar nuestros valores hacia el exterior, tanto a proveedores y clientes como a la autoridad sanitaria.
  • Todo el equipo, desde la parte de arriba del organigrama hacia abajo, están concienciados sobre la importancia de la calidad. EL COMPROMISO DE LA DIRECCIÓN ES EL PRINCIPAL MOTOR en nuestro viaje, el ejemplo a seguir. Todo el mundo sabe a qué atenerse.
  • Todo el EQUIPO ESTÁ CAPACITADO para desarrollar COMPORTAMIENTOS acordes a la importancia que le damos a la calidad. El equipo está adecuadamente formado, tiene claro el trabajo asignado y comprende los preceptos de seguridad alimentaria y las consecuencias a todos los niveles de una desviación en los límites. Sabe lo que puede y no puede hacer y se hace plenamente responsable. Considera los posibles problemas como suyos, no solo de la empresa.
  • En esto, además, hay una EXPECTATIVA DE DESEMPEÑO CLARA: no se va a tolerar ninguna actitud contraria a los mandatos de calidad.
  • En la empresa SE CONOCE EL COSTE DE LA “NO CALIDAD”. Cada no conformidad cuesta dinero y todo el equipo es consciente de ello. La reputación también va ligada a la calidad.
  • Se han DESARROLLADO Y DOCUMENTADO PROCESOS Y SISTEMAS DE TRABAJO que nos permiten saber cuando hay desviaciones. Se evalúan resultados frecuentemente.
  • Se permite que EL EQUIPO ESTABLEZCA SUS PROPIAS METAS DE MEJORA. Se anima al liderazgo individual y tienen autoridad para tomar decisiones. Tienen el respaldo de la dirección.
  • Hay mecanismos de COMUNICACIÓN EFECTIVA a todos los niveles y en todas las direcciones. Se proporciona un ambiente de confianza con escucha activa, en el que las ideas de mejora y el señalar posibles errores es posible. No hay relaciones basadas en el miedo y se reconoce la participación.

¿Te parece una fantasía? Te diré que solo hace falta una persona al frente que lo tenga claro y pueda rodearse del equipo adecuado.

En una empresa podemos estar en diferentes estadios de todos esos puntos, son objetivos generales que tendremos que concretar en cada caso. Y esto nos lleva al primer párrafo. Nos toca mirar hacia dentro para ver nuestro grado de madurez empresarial y con respecto a la seguridad alimentaria.

Si en cualquier empresa es deseable que haya una organización que tenga en cuenta todos los aspectos del trabajo, tanto los directamente relacionados con la producción como los de soporte y los legales, ¿por qué no dedicar un tiempo a una organización más profesional, documentando todo lo que tiene que hacerse, estableciendo de antemano responsabilidades y definiendo unos objetivos que nos permitan mejorar con el tiempo?

Ya hemos visto las dimensiones de la cultura de la inocuidad en el documento expositivo del GFSI y que en cada una se desarrollan una serie de subáreas para avanzar en el diagnóstico y la construcción de la cultura. Están resumidas en el post anterior, pero mira esta figura sacada de ese documento.

Las cinco dimensiones y los componentes críticos de la cultura de la inocuidad alimentaria

Las cinco dimensiones y los componentes críticos de la cultura de la inocuidad alimentaria. Documento expositivo del GFSI

Bien.

Yo voy a ir a lo sencillo, pues ya sabes que me dirijo a pequeñas empresas o los consultores y técnicos que les dan soporte en seguridad alimentaria.

Vamos a imitar a las grandes, así estaremos un paso más cerca de ellas y nos preparamos para avanzar.

Si puedes pedir ayuda para esto, hazlo. El estar en medio de la “tostada” nos puede hacer perder objetividad y considerar que las cosas están moderadamente bien sin realmente estarlo.

Tal como yo lo hago en las empresas que me dan el espacio para ocuparme de esto, podemos seguir estos pasos:

  1. Recogida de datos y diagnóstico de la situación.
  2. Definir propósito y valores: ¿cuáles son nuestras intenciones?
  3. Priorizar objetivos y redactar la política
  4. Creación del sistema documental con: organigrama, con la definición de puestos de trabajo, etc,
  5. Creación del plan de formación alineado con las necesidades de la empresa: diagnóstico, competencias, cursos, supervisión

Rápido y fácil no es, pero se puede hacer.

¿Dónde estamos ahora mismo con respecto a la cultura de calidad?

Lo que vamos a ir haciendo para conseguir, por un lado, esa organización de las tareas y, por otro, trabajar en pos de la buena cultura de empresa es hacernos preguntas y anotar. A esto lo podemos llamar AUDITORÍA DE SITUACIÓN.

Esta auditoría debe ofrecernos una panorámica del funcionamiento de nuestra empresa desde el prisma de la seguridad alimentaria, aunque te va a dar muchas pistas sobre otros ámbitos, ya que, INSISSSSTO, la cultura de la inocuidad es una pieza más dentro de la cultura general de tu empresa.

Te estarás preguntando qué preguntas hacerte, valga la redundancia.

Es una buena pregunta.

Yo tengo una lista de unas 40, así para empezar a sacar información. Si te apetece tenerla, suscríbete a mi newsletter de los lunes aquí abajo y te la mando enseguida.

Es un recurso de mi formación sobre Organización del Trabajo y la Formación para la implantación de la Cultura de la Seguridad Alimentaria, que es un curso tan interesante como largo es el título, te lo prometo.

Espero que te quede claro el cómo implantar la cultura de la seguridad alimentaria en tu empresa. Es un viaje apasionante por tu propia organización, debes ser capaz de mirar desde fuera, con objetividad y ganas de mejorar. No te lo plantees simplemente como algo que te puedan llegar a exigir en una inspección de sanidad o en una auditoría, si no algo que te va a ayudar a llegar más lejos.

Y si necesitas ayuda, escríbeme.

SERIE DE POST SOBRE LA CULTURA DE LA SEGURIDAD ALIMENTARIA

Cultura de la Inocuidad Alimentaria: qué es y cómo se plantea la Cultura de la inocuidad dentro de los valores de la empresa según la legislación vigente.

Dimensiones de la Cultura de la Seguridad Alimentaria: repaso por las cinco dimensiones señaladas en el documento expositivo del GFSI.

Cómo implantar la Cultura de la Seguridad en la empresa: primeros pasos para implementar la¡a cultura de la seguridad y el cumplimiento como uno de los valores inexcusables en tu empresa.

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Vamos, a trabajar. Gracias por leer.

Patricia

Patricia García Berruguete
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