Hoy es 7 de junio, por tanto, es el Día Mundial de la Inocuidad Alimentaria. Si te interesa este tema, hoy te vas a encontrar un montón de artículos sobre inocuidad. Este será uno de ellos, claro. Aunque yo voy a hablar de la estrategia en la empresa alimentaria, que al igual que la inocuidad, es una gran aliada para el largo plazo,
El año pasado hablé sobre la toma de decisiones y el compromiso de la dirección. El compromiso con la inocuidad alimentaria, se entiende. Que ya sabes que debe ser una de las patas en las que se apoye el crecimiento de una empresa alimentaria de cualquier tamaño.
Este año sigo por ahí, dándole vueltas a la toma de decisiones, tareas, organización del trabajo, ESTRATEGIA… Si te gustan estas cosas, suscríbete a mis correos de los lunes, que tienen mucho de eso.
Aquí mismo puedes hacerlo
La estrategia en una empresa alimentaria
¿La qué?
La estrategia, hombre.
Eso que nos hace ser más eficientes en el trabajo, que enfoquemos mejor los proyectos, que le aporta claridad a nuestro propósito empresarial.
Es decir, saber de antemano a dónde queremos llegar, qué camino vamos a seguir y qué medios vamos a utilizar. Todas esas ideas para que la organización en su conjunto alcance objetivos, más el orden en la asignación de recursos y en la secuencia de actividades a realizar para llegar a dónde queremos.
Llegar a dónde queremos llegar. Aquí ya tiene que haber una intencionalidad, un propósito. Nada de inercias complacientes. Nada de confiar en la suerte.
Una meta con unos objetivos claros y sencillos, pocos y compatibles entre sí.
Un camino para llegar a ella.
Un barco en condiciones: finanzas, proceso de toma de decisiones, saber qué es lo verdaderamente importante,…
Hacerse, para esto último, las preguntas adecuadas.
¿Solo a nosotros mismos? No.
Aprovechando la inteligencia colectiva de tu organización, pues puedes sacar petróleo de ahí. Preguntas con respuestas abiertas que consigan la participación de todos. «Yo sola no puedo, pero con amigas sí» debe ser un mantra para cualquiera.
Debemos buscar la consistencia: las decisiones, las actitudes (desde la dirección hacia abajo), la imagen de la empresa dentro y fuera de ella misma, deben ser coherentes y comprensibles para todos.
En definitiva, debemos decidir qué hacer y QUÉ NO HACER. Si no hay metas, todo es importante y caer en el caos es muy fácil.
Como ya comenté el año pasado, es lo habitual dedicarnos a lidiar con todo lo inmediato, con sacar la faena adelante sin dedicar ratos a pensar, a hacerse preguntas y trazar una estrategia, un camino hacia algún sitio.
Esto me lo digo a mi misma también, no es un mal exclusivo de la empresa alimentaria. La estrategia debe ser algo más que esquivar marrones.
Para poder crecer, hay que construir unos cimientos sólidos que sujeten con firmeza los pasos que vamos a dar. Tomar DECISIONES de forma activa, basándonos en la información que tenemos y, muy importante, tomar acción, llevarlas a cabo.
Eso es estrategia.
No tomar decisiones simplemente con criterios históricos de dudoso éxito (ESTO SIEMPRE SE HA HECHO ASÍ Y NUNCA HA PASADO NADA). El criterio debe estar claro, debe ser comunicado y comprendido por todos.
No solo intuición, ni autoridad, ni moda…
Pensar, analizar, contrastar con terceros (dentro y fuera). Apoyándonos en personal relevante dentro de la empresa. Haciendo crecer a ese personal relevante mediante la cultura de empresa y la selección adecuada de personal nuevo.
No inventes la rueda cada día. Consulta a especialistas, a tus trabajadores. Conseguirás mejores cimientos, menos sesgos («que me vas a decir tú a mi que llevo 30 años haciendo esto»).
El control en una empresa alimentaria
La forma de trabajar de una empresa debe ser algo intencional, decidida por la dirección. Se ha de planificar para todos los niveles de la organización, creando un organigrama y dotando de contenido cada uno de los puestos o áreas que se definan. Incluso cuando esos puestos los ocupen las mismas personas, como suele ocurrir en empresas pequeñas.
Es importante, en cualquier empresa, saber quién tiene que hacer qué, cuándo lo tiene que hacer y qué medios dispone para ello. Y, muy importante, conocer las consecuencias de desatender una parte del trabajo asignado.
La dirección, ya sean los propietarios o personas en quienes deleguen, deben tener claros unos objetivos, qué camino se debe seguir para llegar a ellos e implicar a toda la organización en ese tránsito. Debería ser algo más profundo que un «hago quesos y luego intento venderlos (qué sea lo que dios quiera)». Hago quesos, tengo que vender tantos para que esto funcione y, además, los procesos deben realizarse de esta manera para que no se nos vaya dinero por aquí, o nos crezca listeria por allá…
La palabra importante es CONTROL. ¿O era estrategia? ¡Anda, lo que se parecen!
En grandes organizaciones se diseñan unos mapas de procesos muy complejos (incluyendo el de la toma de decisiones), difíciles de definir en una pequeña empresa en la que todos hacemos de todo, no hay departamentos diferenciados y hay un alto índice de «inconvenientes»: falta de competencias empresariales y financieras, alta rotación del personal sumada a (o provocada por) falta de habilidades de liderazgo y jornadas de trabajo infernales (sobre todo en hostelería). La frase «no encuentro gente para trabajar» está a la orden del día.
¿Y qué tiene que ver el Día de la Inocuidad Alimentaria con todo esto?
Que fijo que te lo estás preguntando.
Sigo.
Con una forma de organizar el trabajo más profesional para que no se queden tareas sin hacer y que permita un crecimiento ordenado, una disminución de errores en los procesos e incluso, intentar en el futuro una certificación en una norma de calidad (que es lo mismo que lo obligatorio, pero a lo bestia), vemos que podemos visualizar unas metas a largo plazo que nos van a obligar a mejorar por el camino.
¿No te parece apetecible e ilusionante esa forma de enfocar el trabajo en tu empresa?
Poner orden para llegar a todo, pero en especial, para asegurar que se realizan todas aquellas tareas que son importantes en la gestión de la seguridad alimentaria y que se suelen dejar en último lugar. Y esto es lo importante en el Día de la Inocuidad Alimentaria.
Bueno no, esto es lo importante en el día a día de una empresa alimentaria.
Importante para:
- tener un producto excelente de verdad (rico y seguro)
- tener una organización profesionalizada que permita reaccionar rápido ante incidencias
- cumplir la legislación vigente
- dormir con tranquilidad sin tener la sensación de estar todo el día haciendo malabares
Ya vimos en el post de la Cultura de la Inocuidad Alimentaria que ésta es el conjunto de valores, creencias y normas compartidas que afectan a la forma de pensar y a los comportamientos con respecto a la higiene alimentaria dentro de una empresa.
Un desarrollo estratégico de la cultura de empresa, que incluya objetivos claros y definidos en lo financiero, comercial y de inocuidad/calidad, dará como resultado una mejor organización, más profesional y comprometida con la higiene como exigen los tiempos que vivimos.
Seguiremos con esto, suscríbete a la newsletter para leer cositas sobre organización del trabajo, inspecciones y todo lo que me va ocurriendo en mi trabajo en empresas alimentarias.
Comenta, comparte, pregunta lo que quieras.
Y si necesitas algo, reserva un rato conmigo y empezamos con tu estrategia.
Patricia.
- Dimensiones de la cultura de la seguridad alimentaria - 13/07/2022
- La actividad de una empresa alimentaria - 16/01/2022
- Los pilares de la seguridad alimentaria - 16/11/2021
Deja tu comentario