Hace unos meses hablé largo y tendido de la contaminación cruzada en varios post. Ya sabemos que la contaminación cruzada es el paso de microorganismos de un alimento crudo a otro preparado para el consumo, ya sea por contacto directo o por medio de utensilios, trapos, manos, etc. Pero también se produce esta contaminación con alérgenos y puede ser aún más peligrosa para determinados grupos de personas. Como bien nos explican desde Alimentcontaminación con alérgenosa Acción, en la industria alimentaria hay unos controles exhaustivos en las sucesivas etapas de la cadena alimentaria por las que pasan los productos para evitar la contaminación con alérgenos y poder ofrecerle al consumidor afectado por estas patologías productos seguros.

 

Pero, ¿qué pasa en casa?

Que uno de los miembros de la familia padezca una alergia o intolerancia alimentaria tiene que suponer necesariamente una adaptación del resto a esa particularidad. Lo ideal sería que toda la familia se implicase, primero como forma de normalizar la vida del que padece la alergia/intolerancia y en segundo lugar, por seguridad. Esto es especialmente importante en el caso de los niños y niñas, es necesario que toda la familia (la cercana y la extensa) sea consciente del problema para evitar incidentes por desconocimiento.

En mi opinión, si el entorno se implica tanto en el conocimiento de la afección como en los cuidados del afectado (si es un menor), este vivirá una vida más plena y no como un enfermo. Ya sea el propio afectado si es adulto o mamá y papá en el caso de los peques, alguien se tendrá que convertir en un auténtico experto y marcar las pautas al resto del entorno, incluyendo el comedor escolar si se da el caso. Ese experto “se hará” a base de visitar al pediatra, al alergólogo, de leerse toda la documentación al respecto que caiga en sus manos, participar en foros, asociaciones de afectados…

Está claro que para los padres siempre va a ser una fuente de preocupación extra y se sentirán tentados a superproteger al infante, actitud muy legítima porque en muchos casos se puede poner en grave riesgo al afectado. Sin embargo creo que esa sobreprotección debe hacerse de tal manera que no se entorpezca esa búsqueda de la “normalidad”, aunque desde luego que encontraremos muchas trabas en el entorno que nos lo impidan: comedores que no adapten el menú, campamentos de verano que tampoco, imposible salir de tapas o, por ejemplo, el caso de niños diabéticos en etapa escolar y que nadie se hace responsable de pinchar a la criatura (por tanto mamá ha de dejar su trabajo para ir todos los días a clase del nene).

Control de la contaminación con alérgenos en el hogar

Bien, ahora vamos a lo práctico: tenemos por delante la tarea de no permitir contaminaciones cruzadas ni de microorganismos ni de sustancias alergénicas. Podemos hacerlo.

  1. Hazte un experto/a: a más información (de la buena, eh, nada de forocoches o mujer hoy) más seguridad.
  2. Elige bien los alimentos: basándote en los gustos de quien ha de consumirlos pero de fabricantes reconocidos. No vale con que ponga “sin gluten” en una pegatina de la estantería.
  3. Limpia, limpia y limpia como si no hubiese un mañana. Lava tus manos, usa un mandil o ropa específica, saca un trapo limpio. Limpia la zona donde vas a preparar los alimentos, los utensilios que vas a utilizar (mejor si son específicos también). Limpia, cocina lo que ha de consumir el alérgico/intolerante y luego lo de los demás (y vuelves a limpiar, claro).
  4. Separa e identifica las materias primas. Separa e identifica tras el procesado para evitar la contaminación con alérgenos una vez que los platos estan preparados. Si lo haces con antelación, guárdalo en recipientes cerrados y separados del resto, en un estante más alto de la nevera. Utiliza etiquetas, botes de colores, armarios diferentes. Aplica el principio de precaución.

Te lo dejo en un recuadro para que no se te olvide…

Como efectuar el control de alérgenos

Y, para empezar a hacerte experta en la materia, te dejo unos enlaces:

En el blog de The importance of being an aliment: Alergias alimentarias

European Food Information Council, EUFIC: Alergias e intolerancias alimentarias.

Y, por supuesto……

“Esta entrada participa en la VI Edición del Carnaval de Nutrición, organizada por el Blog de Nutrición a las 6”

Así que lee aquí todas las entradas que participan en esta edición

Espero que te haya resultado interesante el post y, si consideras que debo añadir algo según tu experiencia personal, comenta y lo incluyo gustosamente.

¡Y QUE VIVA EL CARNAVAL!

Patricia

Patricia García Berruguete

Consultora en higiene alimentaria y formadora de manipuladores de alimentos. ¿Que por qué hay que formarse? Porque conseguir unas correctas prácticas de higiene no depende únicamente del sentido común.
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