¿Qué es un hoax?

Seguro que a todos nos han llegado cientos de mails con historias sobre niños con cáncer, cachorros abandonados, alimentos venenosos, empresas alimentarias malas como el mismísimo demonio. ¿Sí o no? Pues eso es un hoax. En inglés, porque en español es un bulo. De toda la vida. Una noticia falsa difundida de forma masiva utilizando los medios de comunicación. De hace unos años para acá han encontrado terreno abonado en Internet. Estos bulos se hacen circular con la intención de hacer creer a un gran número de personas que algo falso es verdadero, pero el objetivo final es captar una extensa lista de correos electrónicos para…vaya usted a saber: hacer envíos masivos de publicidad, virus, malware, etc. Nada bueno, como veis.

¿Cómo identificamos un bulo?

Los hoax o bulos en internet suelen tener un contenido impactante que parece venir de una fuente seria y fiable, aunque las citan  de una forma genérica e imprecisa: “ayer me dijo mi pediatra”, “he visto en la tele”. Nunca hacen referencia a documentos o estudios oficiales (y “encontrables”).  Están escritos con un lenguaje atemporal que, aunque alerten y nos metan el miedo en el cuerpo,  no pasa de moda, no caduca: el mismo mensaje vale para hoy que para dentro de un año. Al mensaje en sí le acompañan un buen montón de correos electrónicos de gente que no conocemos. Los doscientos por los que  ha pasado el correo no se han molestado en borrar las direcciones: un tesoro, vamos. Además, al final hay una llamada a la acción: “comparte o reenvía, porque si no quiere decir que tus contactos te importan una mierda, malnacido”.

¿Por qué se reenvían?

Porque tratan temas muy sensibles en los que no existe el riesgo cero, es decir, nos podría pasar a nosotros. Un contenido morboso genera empatía por un lado y miedo por otro. Del “pobrecin ese niño”  pasamos a “menos mal que no le pasa a mi hija”.. ¡zas!…REENVIAR. Nos prometen dinero, trabajo, salud, paz o amor. Y además nos lo mandan personas de nuestra total confianza: ¿cómo no va a ser verdad si me lo manda fulanito?, ¿cómo no se lo voy a mandar a mi prima?, ¿y si es verdad?.

A esto le unimos la poca discriminación que hacemos entre toda la información que recibimos. Estamos acostumbrados a leer y asimilar, sin procesos intermedios de criba y procesado de la información. Sin molestarnos en contrastar o cotejar datos que nos llegan y que quizá ni siquiera estamos entendiendo. Te repiten cuatro veces que la culpa es de Zapatero y ya está. Por supuesto estoy generalizando…pero ahí siguen dando vueltas esos mails…o estados en facebook…o mensajes en whatsapp…

Hoax o bulos alimentarios.

Estos triunfan sobremanera. ¿Por qué lo se? Porque constantemente me preguntan sobre ello en los cursos de manipuladores. De lo cual me alegro, claro. Si preguntan es porque dudan y se cuestionan. Y eso está bien.

Los bulos alimentarios aluden a productos conocidos y de uso extendido entre los consumidores. Señalan aspectos de los que no se puede comprobar su veracidad de una forma fácil. Corto y pego un ejemplo: el bulo del actimel.

ACTIMEL: Para tener muy en cuenta.
Algunas cosas interesantes sobre el ACTIMEL:

El ACTIMEL provee al organismo una bacteria llamada L.CASEI. Esta sustancia es generada  normalmente por el 98% de los organismos, pero cuando se le suministra externamente por un tiempo prolongado, el cuerpo deja de elaborarla y paulatinamente “olvida” que debe hacerlo y cómo hacerlo, sobre todo en personas menores a 14 años.

En realidad, surgió como un medicamento para esas pocas personas que no lo elaboraban, pero ese universo era tan pequeño que el medicamento resulto no rentable; para hacerlo rentable se vendió su patente a empresas alimenticias.

La Secretaria de Salud obligo a ACTIMEL (La Serenísima) a indicar en su publicidad que el producto no debe consumirse por un tiempo prolongado; y cumplieron, pero en una forma tan sutil que ningún consumidor lo percibe ( p.ej. “desafío actimel: consúmalo durante 14 días” o “haga de agosto su acti-mes”).

Si una madre decide completar la dieta con ACTIMEL, no percibe ningún aviso sobre su inconveniencia y no ve que puede estar haciendo un daño importante al futuro de sus hijos o al suyo a causa de las manipulaciones publicitarias de la multinacional DANONE para incrementar  sus beneficios sin importarles la salud de los consumidores.

Por favor, pasadlo.

Releyendo el texto se me ocurren algunas cosas más: se dirigen a un público muy muy sensible con temas de salud y alimentación, las madres. Eso por un lado.  Y por otro: ¿elaborar bacterias? Vuelvo a lo del sentido común: el mío me impide llamar sustancia a las bacterias…¿el tuyo? a eso me refiero, no debemos dejarlo todo en manos del sentido común. El consumidor ha de ser formado y luego, correctamente informado. Mi rollo de siempre.

Hay un bulo que si que me tiene fascinada del todo. Es tan inverosímil y enrevesado que me parece acojonante alucinante que el primero que lo recibiese se haya atrevido a reenviarlo. Es ese del numerito en la parte de abajo de los cartones de leche. Según el hoax en cuestión, la leche que caduca en los puntos de venta es enviada de nuevo a la fábrica, la vuelven a esterilizar  y vuelve a envasar  indicando el numerito de las veces que se ha repetido este proceso, con  un máximo permitido de 5.

bulo sobre los envases de leche

Hoax o bulo sobre el número que aparece en los envases de leche. Es totalmente falso.

Es decir, que si en la caja de leche que tienes ahora mismo abierta figura un 5, quiere decir que...¡YA HA CADUCADO CUATRO VECES! Y se la estás dando a tus hijos, insensata. Haciendo un cálculo rápido esa leche fue ordeñada (si es que la leche sigue saliendo de las vacas, que vaya usted a saber con toda la mierda que le echan) hace año y medio…Ya es mala suerte, oye.

¿Pero en qué cabeza cabe esto?

Y es bien fácil contrastar, que la información veraz también la tenemos a golpe de clic. Búsqueda sencilla en Google: “número envase leche” y bien arriba nos aparece la web de Tetra Pak explicando el asunto. Sí, el fabricante de los envases. Corto y pego:

¿Para qué sirven los números en la base del envase?

Los envases de Tetra Pak® son producidos en grandes bobinas como ésta. Una misma bobina contiene varios rollos con secuencias de envases.

Cada rollo de una bobina recibe una numeración (1 al 5) que permite identificar en qué posición de la bobina fue producido un determinado envase.Los números son impresos durante la fabricación de los envases en las fábricas de la firma Tetra Pak, empresa que produce los envases.

De esa forma, Tetra Pak
• Tiene un control de la producción de los envases
• Garantiza la máxima calidad de los envases que llegan al consumidor.
• Trazabilidad del envase

Os dejo aquí el enlace a la web; por favor entrad, que explican detalladamente todo el proceso de envasado de la leche y el asunto de los numeritos.

En la web de la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria, que es fantástica tanto para profesionales como para consumidores, tienen un apartado especial para desmontar estos hoax o bulos alimentarios. Os dejo aquí el enlace para que veáis los ejemplos de consultas  que les han llegado por parte de algunos consumidores que sí se han cuestionado las informaciones que les llegan.

Y con esto acabo. Si alguna vez os llega algo de este estilo, no le deis crédito, que los profesionales y los servicios oficiales de vigilancia se ocupan de la seguridad de nuestros alimentos. La industria alimentaria no es el demonio, de verdad, aunque es cierto que nos toman el pelo, no llegan estos extremos. Y si alguna vez algo os inquieta, consultad a los expertos. En los servicios territoriales de Consumo y de Salud Pública tienen canales de comunicación con el consumidor y os contestaran con datos contrastados y basados en evidencias científicas. 

REENVÍA A TODOS TUS CONTACTOS EN MENOS DE 2 HORAS, QUE SI NO MORIRÁN DOS GATITOS AL OTRO LADO DEL ATLÁNTICO.

¡Gracias!

Patricia.

Patricia García Berruguete

Consultora en higiene alimentaria y formadora de manipuladores de alimentos. ¿Que por qué hay que formarse? Porque conseguir unas correctas prácticas de higiene no depende únicamente del sentido común.