La descomposición de los alimentos no es diferente a lo que le ocurre a cualquier otro ser vivo.

Al morir cualquier organismo vivo, ya sea de origen vegetal o animal, comienza el proceso de descomposición natural, su reducción a formas más simples de materia. Podemos diferenciar dos tipos: la degradación de sustancias por procesos físicos o químicos (abiótica) y la ruptura metabólica en componentes más simples por la acción de organismos vivos (biótica).

Los principales responsables de la descomposición de los alimentos son las bacterias y los hongos (organismos vivos) y unas sustancias llamadas enzimas (si, con z). Éstas están presentes en todos los organismos y provocan o catalizan reacciones químicas que implican cambios en la textura o composición de los alimentos. Esto sucede en nuestro aparato digestivo (son muy importantes para su correcto funcionamiento), pero también en la superficie e interior de los alimentos, por lo tanto se van alterando.

Al cocinar los alimentos, detenemos por completo la acción enzimática y matamos bacterias y hongos, por tanto el alimento es más seguro. En refrigeración, impedimos su acción, pero siguen estando ahí. Además de la temperatura, hay otros factores que inciden en la acción de enzimas y microorganismos: humedad, contenido en nutrientes, plagas, etc. De todo esto hablaremos en otros post.

 

Ahora que ya sabemos todo esto, vamos a la descomposición de los alimentos en acción

El siguiente es realmente….ehm….esclarecedor. Fijaos en la presencia de insectos: los amantes de CSI sabrán la importancia de la presencia de determinados bichos para estimar la hora de la muerte (o el tiempo que lleva una salchicha encima de la mesa. AVISO: asquete máximo). Además, otra reflexión interesante, lo que para nosotros es un desecho o residuo, para otros seres vivos es el sustrato adecuado para su desarrollo.

Y este es el realmente interesante. Aquí se ve perfectamente el ciclo de la vida, no dejeis de verlo hasta el final, es fascinante.  Son fotografías tomadas durante 74 días a un plato con diversas frutas.

Y si habéis llegado hasta el final de este post y aún os interesa el tema de la putrefacción, os dejo un artículo que habla sobre algo sorprendente: cuando la putrefacción de los alimentos se convierte en un manjar gastronómico.

Y con estas maravillosas marranadas alimentarias me despido hasta el año que viene.

¡Feliz año!

 

 

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Patricia García Berruguete

Consultora en higiene alimentaria y formadora de manipuladores de alimentos. ¿Que por qué hay que formarse? Porque conseguir unas correctas prácticas de higiene no depende únicamente del sentido común.