A estas alturas estaremos ya pensando que, en cuanto pasen estos “parentela´s days”, los niños vuelvan al colegio y nos comamos todas las sobras, nos vamos a poner a dieta “porque esto no puede ser”. El típico propósito de Año Nuevo, vamos.

Con una correcta gestión de las sobras, por un lado evitaremos el despilfarro de alimentos y por otro garantizaremos su inocuidad.

Pero, mientras llega ese momento, tenemos la cocina a rebosar de productos cocinados y otros por cocinar, que se acercan más comilonas, los niños todo el día en casa, etc. Con un poco de suerte, este año no hemos comprado en exceso, porque en estos tiempos no es cuestión de despilfarrar y tirar comida, ¿no? Sin embargo, si mañana viernes 28 aún tienes en la nevera y SIN CONGELAR, las sobras de Nochebuena, siento decirte que ya nadie se las debería comer, en especial ese resto de mayonesa casera que guardamos en el vaso de la batidora.

Correcta gestión de las sobras en una cocina:

Como norma general, para estos días de alto consumo, debemos:

  • No comprar en exceso. Aunque todo nos parezca poco, es mejor no tener que tirar comida.
  • Mantener una estricta separación entre productos cocinados y los que aún están crudos. En la nevera, siempre lo COCINADO POR ENCIMA DE LO CRUDO, para evitar contaminaciones cruzadas.
  • Si hemos sido personas previsoras y ya tenemos cocinado y congelado lo que vamos a consumir en los días señalados, HAY QUE DESCONGELAR EN LA NEVERA, para evitar la proliferación de microorganismos. Un rato antes de la cena o comida, calentar a altas temperaturas.
  • Si sobra comida, refrigerarla en recipientes limpios y herméticos en las dos horas siguientes. Consumir esas sobras en los tres o cuatro días siguientes, BIEN RECALENTADAS: hay que procurar, además, recalentar solo las raciones que se van a consumir, que para eso tenemos el microondas. Insisto, calentar bien; si se puede, dar un hervor removiendo para que el calor llegue de forma uniforme a todo el alimento.
  • Lo ideal sería congelar las sobras en recipientes pequeños, con etiqueta de contenido y fecha de congelación. Por supuesto, hemos estado pendientes de que nadie haya metido la cuchara chupada en la cazuela, contaminando esa comida que queremos congelar.

Como comenté en un post anterior, un alimento contaminado ni huele ni sabe mal, así que mucho cuidado al probar cosas “para ver si están buenas”.

¡Que aproveche!!

Para saber más:  Cómo evitar la contaminación cruzada.

Y mañana pondré algo realmente repugnante, estad atentos….

¡Gracias!

Patricia

Patricia García Berruguete

Consultora en higiene alimentaria y formadora de manipuladores de alimentos. ¿Que por qué hay que formarse? Porque conseguir unas correctas prácticas de higiene no depende únicamente del sentido común.