Anoche estaba viendo la tele con un ojo mientras leía en el portátil con el otro cuando, de repente, me ví envuelta en un ambiente maravilloso en el que me dieron ganas de buscarme un marido barbudo, tener unos hijos guapos y buenos con abuela en el campo… se me pasó por la cabeza no trabajar nunca más en fin de semana para tener tiempo para ir a dar de comer a los caballos y grabar en video a mis niños jugando con mi marido barbudo en la peazo de casa familiar del pueblo.

Y claro, lo puse en twitter…

Menos mal que, al rato (3 minutazos de anuncio), el anuncio se acabó y pude volver a mi realidad, dándome cuenta que el marido barbudo ya lo tengo, dos hijas guapas y buenas también, así que ya solo me faltaba ir a comprar las pizzas de Casa Tarradellas, dejar de trabajar los finde de semana y  hacer que mi madre se compre una masía.

Bien, antes de seguir con mis reflexiones, tenéis que ver el anuncio: (NOTA A 3 DE ENERO DE 2017: HA DESAPARECIDO EL ANUNCIO DEL CANAL DE YOUTUBE DE CASA TARRADELLAS, PERO LO SUSTIYUYO POR ESTE OTRO QUE NOS VALE IGUAL)

 

Según empieza…

¿A que parece de Ikea?

¿A que podría ser de un coche?

¿A que podría ser de un teléfono, una tablet o una cámara de vídeo?

La cosificación de la comida

Pero no, no es de una “cosa”, si no de un producto alimenticio. Vaya vaya. Es un anuncio fantástico, de verdad. Como la mayoría de los que se hacen actualmente. Me encanta ver anuncios (culpa de mi padre, que de pequeñas no nos dejaba verlos). Me imagino a los creativos empapándose de la filosfía de la marca, intentando transmitir unos conceptos y modos de vida que, por si misma, la pizza no tiene.

Ni la pizza, ni los yogures griegos, ni el chocolate, margarina, pan de molde, helados, …

No me parece mal, ya lo he dicho en varias ocasiones. La industria alimentaria gasta mucho dinero en desarrollar nuevos productos, que no son básicos para nuestra alimentación, ni para nuestra nutrición, ni son beneficiosos para nuestra salud (otro día hablaremos de la medicalización de los alimentos). Y esos productos hay que venderlos. Es decir, NOS LOS TIENEN QUE VENDER.

Y lo hacen (ahora mismo) apelando a sensaciones de comodidad (que rápido lo hago y no mancho nada), felicidad, libertad, salud (vida en el campo, productos naturales, mucho verde por todas partes).

¿Nos hace falta comer pizza tarradellas? No…

¿Pasa algo por tenerla en el congelador y comerla de vez en cuando? Por supuesto que no. Pero a mi personalmente me daría más felicidad “tener” el nuevo Galaxy S5. 😉

La publicidad de esa cosa llamada comida

Hay cantidad de anuncios de este estilo. Van mucho más allá de reflejar a una madre preocupada por la alimentación de sus cachorros. Nos proponen un estilo de vida muy concreto: familiar, urbanita pero que desconecta en el campo, adoramos a nuestros hijos, somos felices comiendo juntos, etc. Esto de proponer un estilo de vida lo vemos desde hace años en anuncios de coches y objetos de mucho valor. Pero ahora es la industria alimentaria la que ocupa ese nicho, la que investiga, desarrolla nuevos productos cada poco y la que nos quiere vender “cosas” que no necesitamos ni para estar bien alimentados, ni ser más felices con nuestro barbudo ni…etc.

Insisto, esto no es malo en si mismo, pero hemos de ser conscientes de ello al ir a hacer la compra. Va a ser la diferencia entre comprar de forma consciente o dejar que nos vendan lo que ellos quieran.

En esta casa nos gusta la pizza… tanto que el barbudo es pizzero, no os digo más. A Marina le encanta hacerlas y a Patricia ir comiéndose los ingredientes. Y somos muy felices cuando comemos garbanzos… aunque mucho más cuando hay macarrones, arroz o pizza, pero sé que eso se pasa con la edad.

Perded el tiempo viendo anuncios de productos alimenticios, son pequeñas joyitas (equiparables al del nuevo S5, que es una pasada de anuncio). Analizad qué es lo que nos están vendiendo e id a comprarlo por que os guste y os apetezca comerlo. Pero recordad que lo que de verdad necesitamos para estar bien alimentados son los alimentos que no nos intentan vender bajo promesas de salud, felicidad y armonía de los chacras.

¿Qué opinas de todo esto? ¿Estás de acuerdo?

¿Compras o te venden?

Cuéntame ahí en los cometarios.

Y comparte si te parece interesante, te aseguro salud y felicidad conyugal 😉

¡Gracias!

Patricia

Más sobre Educación Alimentaria en este blog:

Educación en Salud Alimentaria

Otro anuncio que me encanta:

Cosas que está bien que cambien

 

Patricia García Berruguete

Consultora en higiene alimentaria y formadora de manipuladores de alimentos. ¿Que por qué hay que formarse? Porque conseguir unas correctas prácticas de higiene no depende únicamente del sentido común.