Malas prácticas

Malas prácticas en un comedor

Me imagino que es esto lo que llaman deformación profesional, pero el caso que es hay veces que no me puedo contener. Ya, ya sé que está feo ir haciendo fotos por ahí cuando una está de relax, pero joer..es que esta vez…uf.

Si hubiese hecho una panorámica, a la izquierda, donde asoma una madre, se vería una mesa como la del fondo con unos 15 churumbeles merendando (con unas cucharillas que vi sacar de detrás de esos contenedores). A la derecha se vería un espacio de juegos para niños, que es el negocio en sí, juegos y meriendas. ¿Os hacéis una idea, no?

Como en un establecimiento de estas características no se desechan residuos tóxicos o peligrosos, ni productos inflamables, ni estamos en la cocina de un hospital ni nada por el estilo, tampoco es que haya que poner el grito en el cielo, que luego me llaman exagerada. No. Voy a escribir este post para que aprendamos todos un poquito de responsabilidad y buenas prácticas.

Lo que ahí vemos es, entonces, un comedor en el que los contenedores de basura (que, por otra parte, son los adecuados según la legislación vigente: de pedal, con tapa y bolsa impermeable) están en contacto directo con los envases de bebidas y hay que moverlos para acceder a lo que hay detrás (vasos, chocolatinas, etc). Además están en el mismo espacio útiles para la limpieza de las mesas.

Las normas de higiene nos indican que los residuos o todo aquello que se utilice para la limpieza de superficies nunca deben estar en un comedor fuera de los momentos de recogida y limpieza del establecimiento. Las normas de higiene y el sentido común, creo yo. Pero no voy a seguir por ahí, porque en realidad creo que el problema no es el sentido común, si no la poca conciencia (conocimiento reflexivo de las cosas, según la R.A.E.) de los peligros que implican las malas prácticas.

Los peligros (todo aquello que puede ocasionar un daño) son bien conocidos: contaminaciones cruzadas, presencia de plagas, etc. Y, como son bien conocidos, quiere decir que los podemos controlar muy fácilmente para minimizar los riesgos (probabilidad de que ocurran dichos peligros). Entonces, ¿por qué no se hace?

Me encuentro allá donde voy con muchos manipuladores que no tienen interiorizada la cuestión fundamental: la responsabilidad. Manipulador es todo aquél que está en contacto con los alimentos en su puesto de trabajo, sea cual sea ese trabajo: cocinero, camarero, transportista, almacenista, etc. La seguridad alimentaria funciona muy bien a lo largo de toda la cadena, pero todo ese trabajo se puede tirar por la borda en cuestión de minutos si los que al final sirven el botellín de zumo lo han tenido pegado a un contenedor de basura toda la tarde. Uy, el niño se va por la pata abajo, habrá cogido frío en el recreo..no señora, no..ha merendado algo que no debía estar en el menú.

Responsabilidad. Eso se enseña, se aprende, se trabaja. Para eso es necesario recibir formación: de las cuestiones científicas (hay microorganismos que crecen en estas u otras condiciones), de los peligros (hay microorganismos que podemos arrastrar de un sitio a otro y contaminar los alimentos), de la manera correcta de hacer las cosas (hay que lavarse las manos con agua caliente y jabón después de tocar las basura). Pero todo esto ha de explicarse de tal manera que el resultado final sea: he de lavarme las manos porque acabo de tocar la basura, ahí crecen patógenos y los voy a arrastrar al alimento, mesa, etc. Y ahí nos estamos trabajando la responsabilidad, que es, ni más ni menos, el saber no sólo cómo hay que hacer las cosas, sino el por qué hay que hacerlas.

Y así podemos dejar suelto el sentido común, porque al haber interiorizado el concepto en toda su extensión, jamás de los jamases nunca en la vida, se nos ocurriría poner un contenedor de basura justamente ahí.

Esta entrada tiene banda sonora ineludible… (si vuestra vida social es la de vuestros hijos, este es el temazo)

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Patricia

 

Patricia García Berruguete

Consultora en higiene alimentaria y formadora de manipuladores de alimentos. ¿Que por qué hay que formarse? Porque conseguir unas correctas prácticas de higiene no depende únicamente del sentido común.