La semana pasada hablábamos de la idea de emprender en la industria alimentaria y hoy lo voy a hacer sobre gestión de la seguridad alimentaria en las empresas.

Veremos que no hay una única manera de cumplir con el marco legal en el que nos debemos mover por estar manipulando alimentos. Porque ya tenemos claro que hay cositas que cumplir ¿no? Condiciones higiénicas de la instalación, definición de tareas, responsables, métodos, registro de datos, documentación actualizada, etc. Todo está regulado en la legislación a distintos niveles.

Bien.

Lo tenemos claro.

Pero, ¿dice algo la ley de cómo hay que hacerlo?

¿Necesito contratar a alguien?

Vamos a ver las diferentes formas de gestión de la seguridad alimentaria en un negocio de este sector.

Formas de gestión de la seguridad alimentaria

Hay tres maneras de tenerlo todo al día, elegir una u otra suele depender del tamaño de la industria, de la actividad y de la carga de trabajo que suponga cumplir todos los requisitos.

Gestión a lo Juan Palomo

En efecto, yo me lo guiso, yo me lo registro. Esto lo encontramos en inicios de actividad de industrias pequeñas que elaboran productos de origen NO animal, en comercios minoristas, bares o restaurantes pequeños.

Suelen apañarse solos, en las visitas oficiales el inspector les va echando una mano a base de pedir con paciencia todo lo que necesitan tener al día. Van solventando las inspecciones gracias a que tienen poco alcance, es decir, no llegan a un público amplio y no manejan productos o efectúan manipulaciones de mucho riesgo. Algunos emprendedores cuentan con una empresa externa para arrancar la actividad pero luego no siguen con ella y se ocupan ellos mismos.

Personal propio

Empresas que, por tamaño, alcance o riesgo del producto, tienen una persona o equipo para la gestión de la higiene alimentaria y la documentación generada, además de realizar las labores de la vigilancia (auditorías internas, analíticas) y atender las inspecciones.

Puede ser alguno de los trabajadores o gerentes formados para tal fin (negocios de restauración con varios locales) o tener contratado uno o varios especialistas en seguridad alimentaria con formación específica en seguridad alimentaria y normas de calidad (industrias medianas/grandes).

En algunas de estas últimas he llegado a ver a la persona especialista llevando las redes sociales ya que estás aquí o hazme estas facturas que para eso has estudiado tecnología de los alimentos, chaval.

Externalización del servicio de seguridad alimentaria

(En inglés el palabro es outsourcing). Como ya se intuye, este es el modelo en el que se contrata a una empresa/profesional externo que te apoya en mayor o menor medida en función de las necesidades que tenga tu negocio, de las tareas que quieras delegar y de la pasta que quieras gastarte invertir en el servicio.

En industrias que elaboran, distribuyen y exportan hará falta un apoyo más intenso y continuado. En restaurantes grandes, dos o tres visitas al año pueden ser suficientes. Además, manteniendo una relación continuada con el técnico contratado, te aseguras el poder resolver dudas de forma rápida, tener claridad a la hora de afrontar una inspección y tener ayuda eficaz en caso de una incidencia grave (enfrentarte a una alerta sanitaria, por ejemplo).

Qué sistema de gestión elegir

Ningún sistema de gestión de la seguridad alimentaria es mejor que otros siempre que se cumplan los objetivos primordiales: proteger la salud del consumidor y poder demostrar que lo haces en todo momento y situación.

Con esto quiero decir que se debe adoptar un sistema que vaya más allá de no tener problemas en la inspección de hoy, el fin último de la legislación es que los alimentos no supongan un problema.

Póntelo fácil, pero hazlo bien.

Y, como en todo, o inviertes tiempo o inviertes dinero en hacer que otra persona asuma el marrón.

Esto es lo que suele suceder (recuerdo en este momento que no hablo de mega empresas, cuyos propietarios no van a estar aquí leyendo, si no de industrias o establecimientos como el tuyo): al inicio de la actividad los emprendedores invierten su tiempo en estas labores hasta que se hartan, en especial si la autoridad insiste una y otra vez en «cosas» que no encuentra bien hechas de forma recurrente. Se hartan de no llegar a tenerlo todo en orden o maduran empresarialmente y consiguen ver que su tiempo está mejor empleado en hacer crecer su negocio y que para ello hay que apoyarse en otros especialistas.

Y una vez que se alcanza ese punto de funcionamiento adecuado a todos los niveles, algunas industrias se animan a invertir en certificarse en una norma de calidad/seguridad alimentaria de carácter voluntario como IFS o BRC. Pero esa es otra historia que será contada en otro momento.

Me gustaría mucho que me contaras tu experiencia transitando por las cuestiones legales de tu negocio. Y recuerda que no tienes que afrontarlo en soledad.

¿Qué puedo hacer por ti?

Date una vuelta por la web. Si estás atascado/a con algo, quieres o sabes que tienes que mejorar en todo lo relativo a la seguridad alimentaria en tu industria o establecimiento, empieza con una consultoría de media hora y aportamos claridad a tu sistema de gestión

 

Si quieres saber más antes de decidir, suscríbete al blog aquí abajo y, si eres capaz de leerte todo lo que te va a llegar, al final tienes 15 minutos de regalo para hablar conmigo. 

Cuídate de todo virus.

Patricia.

 

 

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Patricia García Berruguete
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