La calidad alimentaria es un conjunto de factores que, sumados, desembocan en la satisfacción del cliente y en la SEGURIDAD ALIMENTARIA de tus productos. ¿Lo vemos?

Tienes un negocio de la industria alimentaria y lo que tus clientes esperan es que les ofrezcas CALIDAD. Aunque esto se puede medir de forma objetiva, tu cliente simplemente va a CONFIAR en que te esfuerzas al máximo para garantizar que tus productos cuentan con un alto valor gastronómico y nutricional, acorde además con el precio que están pagando. En general, el cliente o consumidor va a valorar subjetivamente la calidad que le ofreces según el grado de satisfacción que le aporte el consumo de tus productos, la estancia en tu establecimiento, la atención recibida y el precio pagado por todo ello.

Ese objetivo, la satisfacción de tus clientes, ocupará la mayor parte de tu actividad profesional, ya que está claro que un cliente satisfecho nos hace ganar dinero. Sin embargo, dentro de la calidad alimentaria hay un aspecto muy importante que el cliente no va a percibir solo con probar tus productos y ni siquiera te va a preguntar por ello: la SEGURIDAD del alimento que va a consumir. Esta cuestión siempre la va a dar por sentada: tus productos son seguros y tú sabes lo que haces. Confiamos ciegamente en la profesionalidad del que nos vende o prepara alimentos, sin considerar la forma en que estos han sido manipulados. Esto, junto con la percepción que tienen muchos profesionales y consumidores de que “nunca pasa nada” hace que muchas empresas no profundicen en el cumplimiento de las buenas prácticas exigidas o que solo lo hagan ante la visita de la autoridad sanitaria, sin llegar a incorporar la higiene alimentaria como una parte fundamental de la calidad y de su trabajo diario.

calidad en tu negocio

Me encuentro en ocasiones con teóricos profesionales de hostelería y restauración que se apuntan a mis cursos de higiene alimentaria o que me encargan el diseño e implantación de su Sistema de Autocontrol para resolver la papeleta, con la idea de que el inspector de turno no dé la tabarra. En ningún caso perciben la formación, la obligación de rellenar registros de vigilancia y la aplicación de las buenas prácticas como una herramienta para conseguir esa confianza y satisfacción del cliente, además de para evitar los problemas derivados del no cumplimiento de los mandatos en seguridad alimentaria: problemas administrativos por no cumplir la ley, responsabilidad civil en caso de daños o enfermedades, además de la imagen y prestigio.

En no pocas ocasiones se fía todo al sentido común de quien desempeña el trabajo. Esto es un error que puede tener fatales consecuencias; como ya he comentado en alguna ocasión, el sentido común de cada uno depende de nuestra experiencia y formación, de dónde y cómo hayamos aprendido, de lo que nos han inculcado desde pequeños, etc. El sentido común no es una herramienta válida para desarrollar con acierto ningún trabajo. Hay que darle a la manipulación de alimentos la importancia que tiene en aras de conseguir una buena calidad alimentaria (características gastronómicas más nutricionales, precio y atención y, además, seguridad alimentaria)

Entonces, ¿cómo mejoro la calidad alimentaria en mi negocio?

Buena pregunta, amigos. Está claro que lo primero es aceptar que siempre se puede mejorar y ser conscientes de que nuestro esfuerzo se verá recompensado.

Tendremos que contestarnos a una serie de cuestiones.

  • ¿Ofrezco la mejor atención posible a mis clientes?¿Consigo que mis trabajadores den lo mejor de si mismos atendiendo a la clientela?
  • ¿Mi establecimiento es agradable, cómodo y está limpio a simple vista?
  • ¿Soy consciente de que yo soy el responsable de la seguridad de los productos que ofrezco?
  • ¿Están bien formados los manipuladores? Debemos fijarnos en sus prácticas de trabajo, no en si tienen un título de manipuladores de alimentos.
  • ¿He puesto a disposición de los manipuladores todo lo necesario para llevar a cabo unas correctas prácticas de higiene? No sirve de nada que el trabajador sepa que tiene que lavarse las manos y que no haya jabón o papel para secarse.
  • ¿Les hago partícipes de mis propósitos y pongo a su disposición información y formación?
  • ¿Refuerzo positivamente sus buenas prácticas y atiendo sus demandas?  Muy importante, aunque no te lo parezca

¿Qué contestas a estas cuestiones? Hay aspectos en los que no te voy a poder ayudar, pero otros son la base de mi trabajo con las empresas de la industria alimentaria: formación de los manipuladores, sistemas de autocontrol, trazabilidad, prerrequisitos. Vamos a ir hablando de todo esto en los próximos posts, pretendo ayudarte a conseguir un nivel óptimo de calidad alimentaria que desemboque en una mayor satisfacción de tus clientes.

Puedes contratar una consultoría conmigo para que veamos que necesidades tiene tu negocio y diseñar un plan de acción: formación, procedimientos de vigilancia, etc.

Nos vemos por aquí 🙂

 

Patricia

Patricia García Berruguete

Consultora en higiene alimentaria y formadora de manipuladores de alimentos. ¿Que por qué hay que formarse? Porque conseguir unas correctas prácticas de higiene no depende únicamente del sentido común.