EDITO ESTE ARTÍCULO EL 27/10/13: Hoy, el periódico Mundo Obrero ha retirado el artículo que enlazo en la primera línea del post y que fue el que me llevó  a escribir todo lo demás. Ahora, para leerlo tendréis que entrar en este otro enlace donde he pegado tal cual el texto de Juan Segovia que ha sido censurado.

Ecologismo y transgénicos: una propuesta desde la izquierda

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Hoy escribo inspirada sobre un artículo de opinión leído en el periódico Mundo Obrero: Ecologismo y transgénicos, una propuesta desde la izquierda (si eres un lector aplicado, antes de seguir te leerías dicho artículo pinchando en el enlace). Lo firma Juan Segovia, militante del PCA e IU-Andalucía y miembro del grupo promotor del Área de Ciencia de Izquierda Unida (partido que enarbola la lucha contra los transgénicos). Más que dar una opinión, voy a expresar en voz alta lo que me ronda la cabeza sobre esos temas.

En este artículo habla de como hemos de revisar nuestro concepto sobre la biotecnología en aras de la soberanía alimentaria, la defensa del medio y la justicia social. Lo ecológico en alimentación, que no tiene por qué ser sostenible, no es una alternativa, sino una parte del modelo capitalista de explotación agraria, cuyo target son las clases pudientes.

Desde la izquierda ecologista se ha abominado siempre de todo aquello que oliese a transgénico, pero quizá ha llegado el momento de integrar la Biotecnología en un nuevo discurso (sí, ecologista y de izquierdas) que no acabe siempre en Monsanto. Va llegando el momento de diferenciar lo puramente científico (que nos puede beneficiar a todos) de las prácticas empresariales llevadas a cabo por sectores de la industria alimentaria que especulan con lo más básico. Con transgénicos o sin ellos, son los mismos los que “mandan” sobre lo que comemos, sobre lo que vale lo que comemos y los que se quedan con la pasta. No sigamos cometiendo el error de pensar lo contrario.

Las vacunas, la insulina de los diabéticos, los tratamientos con células madre, las terapias génicas. La Biotecnología es la aplicación de la biología para obtener un beneficio. Y los alimentos transgénicos ahí están. Usándose desde hace años en algunos países y totalmente parados en otros. Si pincháis en este enlace accedéis a un documento de la Organización Mundial de la Salud que contiene 20 preguntas y sus respuestas sobre transgénicos.

La Biotecnología puede ser una herramienta más en la “redignificación” del sector primario: permite ahorrar costes y mejorar la producción. Puede permitir el acceso a alimentos seguros y de calidad a la creciente población mundial. Pero a mi no me vale, por supuesto, que ese sea el argumento de Monsanto. Por que yo estoy segura de que si a esas megaindustrias le interesase algo el reparto justo de alimentos, ya se hubiesen puesto manos a la obra.

¿Cómo integrar todo esto en un nuevo discurso que no nos haga sentir como traidores? Creo que si el ecologismo se queda anclado en esas posiciones, perderá la oportunidad de hacerse con el discurso de la justicia social, por decirlo de alguna manera. Que si Monsanto, que si las patentes, que si las semillas “capadas”, que si la bioseguridad. Me pregunto hasta que punto los consumidores entendemos como funciona todo esto. A este blog llegan visitas haciendo la siguiente búsqueda “diferencia entre alimento alterado, contaminado y transgénico”. Eso me hace pensar que cada vez más los transgénicos asustan por costumbre no por esos efectos dañinos que aquí nadie ha visto.

Y en este momento copio y pego un aparte del artículo que me dará pie a seguir con este lío que tengo:

En cuanto al tema de la dependencia tecnológica de multinacionales, debemos recordar que la agricultura mundial ya dependía de estas mismas multinacionales antes de que existieran los transgénicos y por lo tanto estos no pueden ser nunca la causa de esta dependencia. No se trata de estar en contra de esta tecnología como forma de oponerse a las multinacionales, de la misma forma que nuestra lucha contra los abusos de Microsoft o Apple no nos llevan a estar en contra de la informática sino a apostar por el software libre y gratuito. De la misma forma, en agricultura deberíamos apostar por algo parecido, un sistema público de desarrollo de esta tecnología que permita al agricultor acceder a la misma libremente, reduciendo o eliminando la actual dependencia con las multinacionales. Un camino que ya han iniciado muchos países, como Cuba, donde el estado financia la investigación sobre semillas transgénicas que posteriormente llegarán a los agricultores a precio de semillas corrientes. Gracias a esta tecnología, Cuba ha comenzado a cultivar un maíz resistente a la principal plaga de la isla, reduciendo su dependencia del maíz de importación y por lo tanto mejorando su soberanía alimentaria.

Ahí está. Esa, según lo veo yo ( y otros muchos, eh, que esto ya se hace) es es la idea fundamental de la integración e la biotecnología en el nuevo discurso. OPEN DATA. Datos abiertos, sí. Que todo el mundo pueda acceder a toda la información sin copyright, registros o patentes. Esto permitiría que empresas más pequeñas, locales, que conocen bien sus necesidades, pudiesen innovar y desarrollar sus especies en vez de depender de las grandes. Y todo ese conocimiento generado se usaría para el bien común. Y eso si que suena a tradicional, ¿no? A agricultura de la de antes.  Al que quiera profundizar sobre esto de la biotecnología y los datos abiertos le recomiendo que lea este artículo que aquí enlazo.

En resumidas cuentas, creo que hay que actualizarse, por que se está llenando el mundo de vendedores de crecepelo y charlatanes varios que con el argumento de lo natural, lo bio, lo orgánico y demás, nos la están metiendo doblada. ¿Crees que el que fabrica y te vende esos comprimidos de herbolario para que tu hija no se coja catarros sólo quiere ayudarte? ¿O los que venden unos tomates con sello a 5,50 el kg?  No, les mueve lo mismo que a las “otras” (y quizá sean las mismas). Tu dinero.

Un discurso que no se base en viejos miedos ni en pseudociencia sino abriendo los ojos al método científico, utilizando las herramientas a nuestro alcance para el bien común, la sostenibilidad, la justicia social. Esa debería ser la lucha. Todo lo demás ya lo tienen ganado esas megaempresas, con transgénicos o sin ellos.

Este post no tiene sentido si no leéis el artículo que menciono arriba.

Revisemos el discurso sobre la Biotecnología.

Revisemos el discurso sobre la Biotecnología.

Todo esto no va a ser posible sin el trabajo de divulgación de los científicos que dedican sus investigaciones a esta rama de la ciencia. Uno de ellos es José Miguel Mulet, al que mucho veríais en aquel Salvados en el que Jordi Evole perdió la oportunidad de hacer un gran programa sobre la alimentación actual y el “¿sabemos lo que comemos?”. Es cañero como pocos y su tono puede no gustarle a todo el mundo. Pero sabe de lo que habla. Y, ademas, lo explica.

Así que un último esfuerzo…..pinchad aquí, leed este post y veréis como es muy complicado ser coherente en este mundo. 

Volveré sobre este tema en algún momento.

Dad vuestra opinión si la tenéis, como estoy pensando en voz alta necesito oíros.

¡Gracias!

Patricia.

Referencias y lecturas recomendadas.

– ¿Transgénicos que producen tumores? Don’t panic en la web naukas.com y escrito por J.M. Mulet.

– ¿Quién revisó científicamente el artículo del maíz transgénico que produce tumores malignos? En el blog Sicentia del bioquímico José Manuel López Nicolás.

– La Biotecnología en el manejo integrado de plagas en la web www.agro20.com

– El blog de Elodie Brans

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Patricia García Berruguete

Consultora en higiene alimentaria y formadora de manipuladores de alimentos. ¿Que por qué hay que formarse? Porque conseguir unas correctas prácticas de higiene no depende únicamente del sentido común.